La vacunación frente a la COVID-19 está más avanzada que nunca y se está rozando el objetivo previsto por el Gobierno, que recordemos que es el 70% de la población con dosis completa. Cada cuerpo es un mundo y como cualquier medicamento, la vacuna puede causar ciertas reacciones entre la población. Unas de las más comunes se produce en la piel y en este artículo explicamos cuáles son.

Las erupciones en la piel por reacción a la vacuna pueden ser urticarias o lesiones en los dedos y pies a modo de sabañones

Como indicamos anteriormente, los efectos secundarios de la vacuna son una posibilidad que existe. Lo más inteligente es vacunarse, para así minimizar los peligros en caso de contraer la enfermedad. No hay que temer a los efectos secundarios, puesto que son muy similares al resto de vacunas que nos hemos inoculado en el cuerpo en nuestra vida.

El hecho de que aparezcan reacciones en nuestro cuerpo tras la vacuna, es una señal de que nuestro sistema inmunológico está reaccionando a la vacuna, preparándose para hacer frente al virus en caso de la infección.

A nivel general, encontramos distintas reacciones. En primer lugar, podemos padecer fiebre, dolor en la zona del brazo, algún mareo o dolores articulares. Asimismo, pueden aparecer bultitos en el cuello o en las axilas que son ganglios linfáticos inflamados que desaparecen a los pocos días.

Un estudio realizado por la revista de la Academia Americana de Dermatología describió cuáles eran las reacciones en la piel que habían tenido hasta 414 personas que se vacunaron frente a la COVID-19. Una vez inoculada, se puede producir dolor en el brazo, inflamación en la zona, erupciones cutáneas tipo urticaria o lesiones en manos y pies a modo de sabañones.

En muchas ocasiones, este tipo de reacciones son las mismas que se encuentran en las personas que han padecido la COVID-19. Asimismo, también se observaron brotes de herpes zóster, simple y rosácea a causa de la vacunación. Por otro lado, se han observado también ciertos casos de inflamación de las zonas de la cara que fueron inyectadas con ciertos rellenos. Pueden ser los remedios usados para compensar la pérdida de volumen en la zona de los ojos, mejillas y boca.

Dicha reacción inflamatoria tiene lógica, debido a que cuando se estimula el sistema inmunológico, puede reconocer ciertas sustancias extrañas presentes en el organismo y actuar contra ellas. Como indicamos, son reacciones muy habituales también en otras vacunas.

Los casos mencionados son muy poco frecuentes y se han controlado con antiinflamatorios. Por este motivo, el mensaje es evidente: si te has puesto rellenos, no hay que temer a la vacuna. Para tratar las reacciones descritas anteriormente, podemos tomar un antihistamínico y poner frío y cremas con cortisona si tenemos reacción, pero siempre deberemos consultar nuestro médico para que nos realice el control necesario. Todo ello para conseguir que las reacciones sean leves y que en pocos días desaparezcan los efectos de una vacuna que salva vidas.