Calor, playa, vacaciones y mucho descanso. Son los ingredientes idóneos para hacer un verano perfecto. Sin duda, es una de las temporadas del año más esperadas por muchas personas y no es de extrañar, puesto que sirven de recarga total para afrontar el resto del año. Sin embargo, uno de nuestros órganos es el que peor lo pasa durante los meses de verano: la piel. La razón, se centra es que es vulnerable tanto a la exposición del sol como al calor, por lo que debemos saber cómo cuidarla correctamente.

Es importante hidratar nuestra piel a diario

Como ya hemos recordado en anteriores artículos de blog, cuidar la piel a lo largo del año es fundamental. Sin embargo, hay que remarcar que durante los meses de verano, especialmente julio y agosto, se necesita una dosis extra de hidratación y protección. En este caso, no hablamos únicamente del riesgo que existe de desarrollar un melanoma, sino que nos encontramos ante un excesivo tiempo de radiación solar que puede causar un envejecimiento prematuro de la piel.

Todo ello, causaría una pérdida de la elasticidad y provocaría la aparición de las temidas arrugas. Una piel que no está cuidada e hidratada, se puede tornar seca, con un aspecto cuarteado. ¿Cómo debemos cuidar nuestra piel? A continuación os detallamos algunos consejos básicos.

Es importante hidratar nuestra piel a diario mediante las duchas y la ingesta de al menos 2 litros de agua al día. A pesar de ello, podemos complementar o reforzar estos consejos a través de leches hidratantes tras haber tomado una refrescante ducha. No debemos olvidar las zonas que están más expuestas al sol, como son los codos, los talones y las rodillas. En estos casos, aplicaremos una cantidad generosa de crema hidratante para evitar la sequedad.

Por otra parte, debemos contar siempre con un protector solar, independientemente de que sea verano o invierno. Lo que ocurre es que durante los meses estivales, es lógico que nos expongamos más al sol y por ende, suframos las consecuencias de dicha exposición. Nos la aplicaremos con un factor de protección alto a primera hora de la mañana como último paso de la rutina facial y lo incluiremos en nuestro bolso o neceser. Así, nos lo podremos aplicar cada dos horas en caso de que no encontremos fuera del trabajo o de la casa o al finalizar la jornada laboral.

La alimentación también es muy importante para obtener antioxidantes necesarios en nuestra piel. Ingerir ciertos alimentos como verduras frescas y frutas nos ayudarán a hidratar nuestro organismo y a su vez, hidrataremos también nuestra piel. Todo ello bebiendo agua para que nuestra piel se vea más luminosa, evitar la piel grasa, el acné o la piel de naranja. Sin duda, el agua será el camino más determinante para conseguir que nuestro rostro y en definitiva, nuestra piel, luzca perfecta.

Gracias a todos estos tips, podremos asegurarnos que nuestra piel estará debidamente cuidada. Con ello, no tendremos una mayor preocupación que seguir disfrutando de nuestros días de descanso para disfrutar al máximo de cada minuto.