Seguramente no sea nada extraño para la mayoría de las personas escuchar que el sol y el calor extremo puede dañar nuestra piel, pero con el frío hay menos gente que sea consciente de los perjuicios que tiene para la dermis. Aunque todas las partes del cuerpo sufren ante las bajas temperaturas, los labios, el cuello, las mejillas y las manos suelen ser las zonas más afectadas.  

Los cambios bruscos de temperatura provocan una deshidratación de nuestra piel, lo que supone un envejecimiento de la misma y lesiones temporales, las cuales se pueden prevenir si se toman las medidas oportunas.

Uno de los factores que provoca estos cambios de temperatura es la calefacción, con la que hay que tener especial cuidado, ya que suele ser la responsable de tener contrastes muy grandes. De hecho, el cuerpo humano tarde entre 15 y 20 minuto en adaptarse a los cambios bruscos, pero es muy raro encontrarse con personas que respetan este tiempo.

En este artículo, hemos querido dejar algunas recomendaciones para mantener la piel en las mejores condiciones ante la llegada del frío:

  • Hidratar a diario la piel: Podemos tenerla hidratada con cremas específicas para cada zona, además de usar protectores que disminuirán el daño que se causa sobre este órgano.
  • No usar agua muy caliente al ducharnos: El agua con la que nos duchamos debe estar tibia para no dañar nuestra piel.
  • Evitar usar geles y jabones agresivos: Es importante escoger productos testados dermatológicamente que sean lo suficientemente suaves para no dañar nuestra piel.
  • Abrigarse bien en todas las partes del cuerpo: Usar gorro, guantes y cazadoras que tapen nuestro cuello es fundamental para evitar que el frío excesivo afecte a las diferentes partes de nuestro cuerpo.
  • Tener una alimentación equilibrada: El consumo de vitamina C es clave, además de intentar beber 2 litros de agua al día.