La reconstrucción del lóbulo de la oreja es un sencillo procedimiento quirúrgico cuyo objetivo es la restauración de los posibles desgarros traumáticos que, en la mayoría de los casos, vienen siendo producidor por el uso de pendientes, piercings e incluso dilataciones.

Otoplastia

La otoplastia o cirugía de la oreja es una intervención quirúrgica extremadamente sencilla y carente de riesgos que puede perseguir diferentes objetivos. El más común, sin embargo, es el de restaurar los posibles desgarros traumáticos causados en su gran mayoría por pendientes, piercings o dilataciones.

El resultado es la recuperación del lóbulo hasta su estado original. La cicatriz podrá ser ligeramente visible durante los primeros meses a causa de su suave coloración rosácea, pero irá desapareciendo de manera paulatina con el paso de los días

Además, esta intervención no imposibilitará al paciente a realizarse nuevas perforaciones, todo lo contrario. Al mes de la reconstrucción ya será posible llevar pendientes otra vez.

El segundo motivo más común a la hora de someterse a una otoplastia en Valencia es, sin duda, la de corregir la deformidad hellix valgus, más comúnmente conocida como orejas de soplillo.

En este caso la cicatriz quedará por detrás de la oreja, por lo que desde el primer momento será completamente invisible. El resultado, por supuesto, serán unas orejas de aspecto natural y acorde al canon estético perseguido por el propio paciente.

En ninguno de los dos casos será necesaria la anestesia general, sino que será suficiente con la aplicación de una anestesia local asistida mediante sedación.

Como hemos dicho, la otoplastia es un procedimiento extremadamente sencillo que permite la rápida reincorporación a la vida normal por parte del paciente. De este modo, tras la cirugía el paciente será dado de alta el mismo día de la intervención o pasadas tan solo 24 horas a partir de la misma. El vendaje aplicado será retirado durante la primera semana y sustituido por una cinta elástica que habrá de mantenerse sobre todo durante el reposo nocturno.

Como en cualquier tipo de intervención las actividades fuertes o el desarrollo de ejercicio físico deberá ser postergado durante el tiempo que indiquen nuestros cirujanos dermatólogos. Sin embargo, el paciente podrá desarrollar aquellas actividades cotidianas que requieran de él un esfuerzo mínimo y/o medio hasta estar completamente recuperado, hecho que en cualquier caso no requerirá mucho tiempo desde la intervención.