La hiperhidrosis axilar es el exceso de sudoración localizada en las axilas. La producción de sudor es algo normal, y su función es la regulación de la temperatura corporal.

La toxina botulínica, inyectándose superficialmente en la piel, bloquea la transmisión de los estímulos nerviosos que activan las glándulas sudoríparas, provocando una gran disminución o incluso el cese total de la sudoración en el área tratada.

La producción de sudor es algo normal. Su función es la regulación de la temperatura corporal. La hiperhidrosis axilar, sin embargo, es el trastorno que provoca un exceso de sudoración localizado en las axilas.

La toxina botulínica, inyectándose superficialmente en la piel, bloquea la transmisión de los estímulos nerviosos que activan las glándulas sudoríparas, provocando así una gran disminución o incluso el cese total de la sudoración en el área tratada.

Bótox para axilas

La producción de sudor es un proceso totalmente normal cuya función no es otra que la de regular la temperatura de todo el cuerpo. La hiperhidrosis axilar, sin embargo, es un trastorno que provoca un exceso de sudoración localizado en la zona axilar.

Para corregirlo existe un tratamiento que consiste en la realización de pequeñas inyecciones superficiales de toxina botulínica (o bótox) en la piel de las axilas. De esta manera se bloquea la transmisión de los estímulos nerviosos que activan las glándulas sudoríparas, provocando una gran disminución o incluso el cese total de la sudoración en el área tratada.

La mayoría de los casos de hiperhidrosis axilar son leves y pueden tratarse simplemente con antitranspirantes (desodorantes que contienen hidróxido de aluminio hidratado). En los casos más severos, no obstante, uno de los tratamientos de elección son las inyecciones de toxina botulínica o bótox para axilas.

El tratamiento de la hiperhidrosis axilar con toxina botulínica se basa en la administración de múltiples inyecciones del medicamento (unas 25 en cada axila), utilizando una aguja muy fina. De este modo, la toxina se difunde homogéneamente por toda el área tratada bloqueando la producción de sudor.

El procedimiento es muy bien tolerado por los pacientes. Las inyecciones apenas producen una mínima sensación de dolor, por lo que ni siquiera es necesario el uso previo de anestesia local.

Tras el tratamiento el paciente puede continuar con sus actividades habituales.

Los efectos se notan rápidamente, en pocos días, y se mantienen durante un período prolongado (unos 7-8 meses por término medio, en algunos casos hasta un año). En muchos casos basta un tratamiento al año, administrado en los meses de primavera, para mantener controlada la hiperhidrosis axilar.