La selección de perfiles en los trabajos está cambiando de forma radical respecto a años atrás. Ahora mismo ya no se buscan candidatos “perfectos”, con currículums impolutos, sino que las habilidades sociales y que se comprometan con los valores de la empresa son tan importantes, o más, que esa perfección.

Uno de los aspectos en los que está cambiando la visión de las empresas es el de los tatuajes. Antes había muchos estereotipos hacia alguien que los tenía, pero hoy en día más de un 20% de la población los tiene, por lo que la normalización hacia los mismos es cada vez mayor. Sin embargo, todavía hay ciertos trabajos en los que suman puntos en contra a la hora de contratar a alguien o se prohíben directamente.

Los orígenes de los tatuajes son antiquísimos, naciendo en culturas tan antiguas como la de las andinas. Más tarde, en el siglo XVIII, los tatuajes se asociaban a las personas que trabajaban en el mar, lo que empezó a crear el estigma que todavía se arrastra hoy en día. Por suerte, cada vez los prejuicios son mucho menores y ahora mismo es raro que los tatuajes causen mala impresión en la gente.

 

¿En qué trabajos se valoran negativamente los tatuajes?

 

A pesar de que la visión de los tatuajes ha mejorado, sigue habiendo trabajos donde no son bien vistos. Para entra en el cuerpo de Policía o Guardia Civil, por ejemplo, aunque se puede entrar perfectamente teniendo un tatuaje, hay que justificar el significado de los que se tengan, ya que puede haber símbolos que inciten la violencia grabados en la piel.

Además de eso, hay trabajos, como los de banquero o empresas cuyo público objetivo son personas mayores, en los que se pide ocultar los tatuajes, ya que pueden llegar a causar mala impresión en algunos clientes, pero realmente esta filosofía debería ir desapareciendo con el tiempo, como ya ocurre en ciudades cosmopolitas como Londres.