La utilización de pendientes de gran tamaño y peso puede llegar a deformar o rasgar la oreja con el paso de los años, haciendo que ésta no quede bien estéticamente y pudiendo crear complejos en las personas que sufren esta consecuencia. Aunque tener pendiente no conlleva necesariamente el alargamiento del lóbulo, sí que en muchas ocasiones se abusa del uso de estos complementos haciendo que la imagen de la oreja sea negativa tanto con pendientes como sin ellos.

En este contexto, la solución es ideal es la intervención de reconstrucción de lóbulo, que básicamente tiene como finalidad el devolver a la oreja su forma original. Esta intervención de cirugía estética no es nada compleja y se realiza de forma rápida y sin peligro. Lógicamente, es necesaria una primera evaluación de los daños para que el cirujano decida qué acciones va a haber que realizar.

 

¿Cómo se procede en la operación de lóbulos?

La reconstrucción de lóbulos es un proceso sencillo que no debería tardar más de 30 minutos. Esta operación la debe realizar un cirujano experto en la materia y se hace bajo anestesia local. Para conseguir devolver el aspecto original a la oreja, se suele recurrir a una especie de relleno de piel que hace que se recupere la forma que tenía antes.

Hay que tener en cuenta que es una operación que no conlleva un gasto demasiado grande, siendo en muchos casos necesario realizarlo debido a problemas de nacimiento o deformaciones causadas por algún tipo de traumatismo.

Por último, recordar que es importante seguir las indicaciones que nos dé el médico en cada momento, tanto en la previa de la cirugía como después de ella. Aunque la recuperación no es dolorosa ni compleja, es conveniente no realizar ningún tipo de ejercicio o deporte durante unos días para que la zona cicatrice bien y desaparezca en el menor tiempo posible.